Publicado por: ViajaMundeando


- Audio : GARDEL, sus ojos se cerraron. [audio http://www.goear.com/files/sst3/cbfc4ae5ab891f135c33aaf9df11eed7.mp3] En todas las familias hay historias bonitas que contar, historias que se transmiten de generación en generación para que no se olviden y sigan formando parte de la historia de una familia. La historia de mi familia tiene que ver con la búsqueda de mejores condiciones de vida en la España de finales del siglo XIX y principios XX, donde la vida no era fácil y muchas personas valientes y con deseos de mejorar emigraron a países que les pudieran ofrecer mejores oportunidades. El protagonista de esta historia es un tío de mi abuela, Julio Santiago Jiménez, natural de Villacañas (Toledo). A principios del siglo XX tomó la decisión, me imagino que nada fácil, de emigrar a Argentina. Se embarcó como polizón y tuvo que trabajar en la carga y descarga de mercancías para pagar su peaje. Tardaría meses en cruzar el océano y llegar a la tierra prometida en una travesía poco menos que difícil. Agua, cielo, nostalgia y esperanzas se mezclarían en su viaje. Atrás quedaba España y una madre que sufrió por él lo indecible en una época en la que las comunicaciones eran difíciles y las posibilidades de volver a ver a su hijo eran mínimas. Atrás también quedaron sus hermanos Inocencia y Agustín y toda una familia que nunca olvidaron su vacío. foto 26 En Argentina la vida no tuvo que serle fácil, pues tardó mucho tiempo en comunicar a la familia de España su llegada a las Américas. Poco a poco y con mucho trabajo consiguió montar un negocio, una frutería a la cual llamaría "La española". Julio consiguió finalmente lo que buscaba, conoció a la que fue su mujer, Juana del Valle, con la que tuvo dos preciosos y queridos hijos, Esther y Julio. Julio (padre) dejó unos sueños en España para encontrar otros nuevos, dejó amores para renovarlos, dejó familia para construir la propia y dejó costumbres y tradiciones para construir nostalgias. Hoy gracias a los avances tecnológicos, el transporte aéreo e internet hemos conseguido encontrar a esta nuestra familia, a la que podremos abrazar dentro de pocos días en nuestro primer destino dentro del viaje Vuelta al Mundo. Queremos agradecerles enormemente la respuesta tan amable que nos han brindado desde el primer momento en que contactamos con ellos. Y además ahora darnos la oportunidad de completar la historia que compartimos. A 17 días del reencuentro...