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9
mar
2014
2

Vivir al maximo, Bolivia


Con esta última entrada finalizamos el proyecto “Encuentro Andino” y nuestro viaje por el corazón de Sudamérica.

Dejamos este diverso continente con la certeza que viajar siempre mejora tu condición humana, que los aprendizajes son mucho más intensos que años de monótona enseñanza académica y que volver a casa es el mejor indicador para afirmar que el recorrido ha sido completado con éxito.
Desde el sur de Bolivia, llegamos al desierto de Atacama (frontera con Chile) y la grandeza de los paisajes nos invitaba a seguir la nítida luz austral de los Andes y casi con lágrimas en los ojos, empezábamos nuestro retorno a Quito para coger el vuelo que nos llevaría a España en unos días.

Si el Volcán Cotopaxi en Ecuador nos enseñaba que lo importante de una montaña no es subirla sino estar en ella, queríamos volver a sentir la inmensidad de los 5000 mts esta vez en la Cordillera Real de Bolivia e intentamos una nueva ascensión a la montaña de Salkantai.

Mucho mejor aclimatados, recuperados de los problemas estomacales que sufrimos días antes a la ascensión del Cotopaxi y sin pensarlo dos veces, nos embarcamos en esta menos técnica ascensión a tan sólo 1 hora en coche desde la capital La Paz.

Nuestras sensaciones eran inmejorables, disfrutábamos de cada paso y el clima era ideal para la práctica del montañismo, pronto alcanzábamos la cumbre a 5400 mts con una alegría inmensa.

No hay nada más placentero que probar nuevos caminos, abrir huella pero sobre todo dejar rastro de ellas. Lo sencillo es vivir con el piloto automático las 24h del día y hacer lo mismo que hacen los demás sin pararte a pensar si es lo que quieres o si tiene sentido. Que todo el mundo se compra una casa porque es una buena inversión, pues tú también, que todo el mundo se va de vacaciones a una playa abarrotada, pues yo también.  Al fin y al cabo, si lo hace tanta gente será por algo. No vas a saber tu más que “todo el mundo”.

Los préstamos son buenos porque te permiten comprar ahora mismo cosas que realmente no te puedes permitir, como una casa o un coche. Además, cuantos más años te tomes para devolverlos mejor, porque más bajas son las mensualidades, ¿Intereses?, ¿Qué es eso?. Alquilar o comprar de segunda mano es de pobres. No hay nada como poder clavar un cuadro en tu propia pared. El hecho de que hayas vendido tu libertad y estés obligado a pagar una cuota al banco todos los meses durante los próximos años de tu vida es lo de menos, un detalle sin importancia…

Después de contemplar uno de los paisajes naturales más espectaculares del mundo, los del Salar de Uyuni, viajábamos al sur de Bolivia en la provincia de Potosí a través del Parque Nacional “Eduardo Abaroa”.


La vida de verdad comienza después de la jubilación. El único objetivo de los 50 años anteriores es trabajar duro, formar una familia y comprar muchas cosas para poder disfrutar de ellas cuando por fin llegue el gran día. Cuando estás jubilado, ENTONCES tendrás tiempo de hacer realidad todos tus planes.

Actuar frente al inmovilismo, aunque nos estén enseñando desde pequeños que actuar es muy arriesgado y nos podemos equivocar.

El sur de Bolivia es altamente recomendable, un recorrido de aprox. 1000 kms hasta la frontera con Chile, que nos dejó “boquiabiertos” atravesando verdaderos bosques de rocas volcánicas, lagunas de colores y desiertos en pleno corazón de los Andes.

Seguiremos viajando porque es una de las mejores experiencias que le puede pasar a un ser humano. Nos espera la costa del Mediterráneo, la ansiada Ruta de la Seda en Ásia Central y la soñada África.

En junio volveremos a la carretera con nuevos proyectos viajeros, con ganas de seguir aprendiendo y con la convicción que alcanzar la moderada felicidad es cuestión de VIVIR AL MÁXIMO.

VIAJAMUNDEANDO

Tagged as: Bolivia
25
ene
2014
2

Un espejo en el cielo, Bolivia


Viajar siempre merece la pena, aún en las circunstancias más difíciles, porque viajar no es coger una mochila y llegar a los lugares más remotos, sino aprender intensamente de todas las posibilidades que te ofrece el camino. Es tomar la decisión acertada en cada momento, poner al límite tus deseos y llevarlos a la práctica, es renunciar a tu confortable vida en casa y experimentar con tu propio cuerpo los placeres más naturales.
Las largas horas de transporte en un bus destartalado, los baños inundados de un olor nauseabundo clamufados de incienso de “palo de santo”, las comidas a base de arroz con…y todas las incomodidades que uno se puede imaginar, se olvidan cuando uno comparte la experiencia de viajar(vivir) con otras personas y llega a los lugares que tanto ha soñado.

Salimos de Perú con la certeza que Bolivia nos regalaría grandes momentos. Existen viajes de paisajes y personas (los dos con “p”), pero este lugar del altiplano boliviano, no nos dejó indiferente por la humildad y dignidad de sus personas y por la inmensidad de sus paisajes.


Estamos cansados de repetir que este mundo es mucho más seguro de lo que nos proponen los medios de comunicación, en cada rincón del planeta existen personas dispuestas a ayudarte en todo momento, en cada curva puedes encontrar la hospitalidad de una familia campesina dispuesta a ofrecer su casa; en un bus de larga distancia puede aparecer alguien que comparta su comida o mejor aún, su historia personal. Nos han acostumbrado a temer por todo, a tenernos ordenados como sociedad obediente que es capaz de renunciar a lo mejor del ser humano, la capacidad de llevar a cabo los deseos más profundos. El problema es que vende mucho más la noticia que mataron en un acto terrorista a siete militares mientras custodiaban a un cicloturista español en Pakistán que difundir hermosos proyectos humanistas y solidarios como el de Alvaro Neil, www.biciclown.com, o el de Pablo Olías, www.titiribici.com, o Joseba Etxeberria, www.derechosrobados.wordpress.com. ¿Alguién escuchó la noticia de estos proyectos en el telediario de la 1?… Por supuesto que nadie se libra de tener un accidente de tráfico cuando montas en bicicleta, o de encontrar la muerte cuando subes a una montaña o de sufrir un robo cuando viajas por el mundo ; pero es que precisamente vivir no significa estar vivo…
Cruzamos los llamados lugares sin alma, las fronteras de Perú-Bolivia, por Copacabana y nos topábamos de frente con el Lago de agua dulce a mayor altitud del mundo, el Lago Titikaka que comparte sus aguas con estos dos grandes países.

Mientras sigamos teniendo ese “nudo en la barriga” cuando entras en un nuevo país, mientras la curiosidad nos lleve a lugares insospechados por adentrarte en una nueva cultura y consigamos emocionarnos con nuevos paisajes; es señal que tu capacidad viajera no ha llegado al límite.

Dice la leyenda y no la historia, ya que los Incas no dejaron documentos escritos, que en la isla del Sol (Inti, lado boliviano), nació el primer rey Inca Manco Capac, el cuál comenzó a diseñar lo que hoy se conoce como el gran Imperio Incaico.


Llegamos a la Paz en la noche, la caótica urbe instalada en los cerros de los Altos aparecía imponente, al fondo la extraordinaria Cordillera Real. El trajín era incesante.
Nada más despertarnos, nos fuimos impacientes a la Plaza de San Francisco a fotografiar todo lo que nos parecía interesante, difícil tarea por ser una ciudad tan de contrastes.


Sabíamos que nos teníamos que dirigir al sur del país, para ver una de las mejores maravillas naturales del planeta, el Salar de Uyuni y viajar por el Parque Nacional “Eduardo Avaroa” y llegar hasta la frontera chilena en el desierto de Atacama.


Estamos en la temporada de lluvias, lo que hace del Salar un verdadero espejo en el cielo en esa inmensidad blanca por caprichos de la naturaleza.

Ante tanta belleza, sólo tienes que disfrutar del privilegio de estar en unos de los lugares más espectaculares que pueden existir.



Desde Uyuni en dirección al desierto de Atacama.
VIAJAMUNDEANDO

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8
ene
2014
3

La última ciudad perdida de los Incas, Machu Picchu. Perú


El 24 de julio de 1911, el explorador norteamericano Hiram Bingham, localizó las ruinas de Machu Picchu, una espléndida ciudad inca entre los abruptos macizos andinos al sur de Perú. Más de cien años después, aún se desconoce su función originaria. Machu Picchu se comenzó a construir a mediados del siglo XV, en tiempos de Pachacuti, el Inca Yupanqui, primer gran soberano del Tauhantinsuyu, el Imperio incaico.

La ciudad fue erigida, habitada y abandonada en menos de cien años. Esta enigmática localidad ha sido descrita como una residencia de descanso del emperador o como un centro político, religioso y administrativo. Pudo haber sido un centro sagrado, un lugar privilegiado para la iniciación de los expertos rituales incas. En todo caso, su función defensiva habría sido sólo secundaria a juzgar por la proporción y calidad de su arquitectura religiosa.


Estábamos ansiosos por conocer Pata Llaqta (Machu Picchu), declarado una de las siete maravillas del mundo el 7 de julio de 2007. Nos levantamos bien temprano, sobre las 4.30am, queríamos fotografiar el reducto inca al amanecer. La mañana estaba húmeda y las nubes terminaban de convertir el paisaje en mágico. La montaña Huayna Picchu (nueva montaña), servía de telón de fondo y el río Vilcanota que forma un perfecto meandro alrededor de esta montaña sonaba abajo furioso, estamos en la época de lluvias.
Llegamos sobre las 6am y todo permanecía cubierto por la espesa niebla del alba, de repente ante nuestros ojos, se dejaba ver el imponente Machu Picchu. Inolvidable.

A lo largo de tres o cuatro siglos, los incas desarrollaron su gran imperio a base de conquistas. Este grupo indígena surgió en la región de Cuzco y desde allí extendió su poderío hacia todo el Perú traspasando incluso las fronteras actuales de este país.

A la llegada de los españoles la región inca abarcaba desde Acasmayo (frontera ecuatoriana) hasta el río Maule en Chile. Hacia el este no se expandieron debido a la presencia de la selva amazónica.

Algunas de las recomedaciones para visitar la ciudad inca que hacemos desde la web es que no se contrate nada a través de agencias de turismo. Todos los trámites para visitar Machu Picchu los puede realizar uno mismo, la compra de las entradas al recinto, el transporte a Aguas Calientes a traves de la web PERURAIL y la reserva del alojamiento vía online. Los servicios de guía y transporte de bus desde Aguas Calientes hasta Machu Picchu se pueden contratar directamente en el pueblo, ahorrándote intermediarios y dinero. Respecto a la comida, es conveniente que desde Cusco se compre fruta, agua y otros productos que llegan a triplicar su precio en destino. Nunca entrar en los restaurantes que ofrecen menús turísticos a 15 soles, recomendamos la segunda planta del mercado de abastos donde encontrarás comida local de calidad a buen precio, los restaurantes de comida chifa o si te lo permite el bolsillo, degustar algunos de los menús de comida peruana de los hoteles de lujo de Aguas Calientes, a partir de 3 estrellas.

La base de la economía inca fue la agricultura, heredada de otros pueblos e intensificaron la producción cultivando en las laderas de los cerros a través de la construcción de andenes. También desarrollaron sistemas de acequias y canales. El cultivo principal era el maíz seguido de la papa. Esta última se la disecaba para obtener el conocido chuño (la fabricación de chuño es la forma tradicional de conservar y almacenar las papas durante largas temporadas, a veces durante años). Otros vegetales con los que se alimentaban eran la quinoa, pallar, frijol y calabaza.

En las fotografía, se observa las terrazas de cultivo sobre la ladera de la montaña Machu Picchu.

Nuestro plan para el mes de enero, será visitar algunas de las comunidades indígenas cerca del Cusco. Hemos contactado con la organización local de comercio justo “Awana Wasinchis” y estamos esperando los permisos para poder compartir unos días con estas comunidades olvidadas y establecer algunos lazos de unión y aprendizaje mutuo.
De momento nos quedamos con el privilegio de haber visitado uno de los lugares arqueológicos más impresionantes del planeta, Machu Picchu, la última ciudad perdida de los Incas.

Desde Cusco en dirección al Lago Titikaka, Perú.
VIAJAMUNDEANDO

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27
dic
2013
3

La mirada del indígena, Perú


La noche estaba fría y húmeda cuando aterrizamos en Cusco, la esperada ciudad inca. Perú nos recibía para confirmar el dicho que en esta vida, cuanto más das, más recibes…
Llegamos cansados desde Quito, después de una larga escala de más de 8 horas en Lima. Estábamos esperando la mochila en el diminuto aeropuerto de Cusco, cuando un hombre se nos acercó para ofrecernos el producto turístico por excelencia, la visita a los restos incas del Machu Pichu. Declinamos educadamente el ofrecimiento, un aeropuerto nos es el mejor lugar para contratar nada; aunque la conversación siguió distendida. Los taxistas en el exterior, se peleaban por conseguir a un estresado turista llegados de todos los lugares del mundo.
Nuestro amigo, que cerraba su pequeño stand a modo agencia de viajes, se ofreció a llevarnos a nuestro hostal desinteresadamente. En 10 minutos estábamos camino de la Hostería Anita a pocos minutos de la plaza de Armas de la bella ciudad de Cusco.
Al llegar a la habitación, sentí un vuelco repentino al corazón, algo no marchaba bien, ¿era intuición o cierto?, mi bolsa personal con los documentos, cámara de fotos, pequeño ordenador, tarjetas y efectivo; se quedó en el coche que nos trajo del aeropuerto. ¡No podía ser, maldición¡, ¿qué manera era ésta de comenzar un nuevo destino?…

A los 40 minutos, después de intentar varias opciones telefónicas, César el dueño del coche, apareció con mi bolsa pequeña, valorada en unos 800 euros aprox.

- No hubiera abierto la bolsa, aún sabiendo que habría dentro un millón de dólares, nos dijo César con una sonrisa relajada en su cara; bienvenidos al Perú.

Según el profesor emérito de economía de la Universidad de París-Sud, la gente más feliz en términos generales es la que menos consume, la que menos necesita, es una de las voces del llamado movimiento por el decrecimiento. 

No se trata ahora de involucionar, es cuestión de no estimular la economía de la acumulación innecesaria, la que conlleva a la frustración y por lo tanto a la infelicidad; por no hablar de repartir los recursos materiales y naturales con los más desfavorecidos.

Por estas fechas numerosas comunidades indígenas (aimaras y quechuas), bajan de las montañas para mendigar por las calles de Cusco, uno de los lugares más turísticos del planeta.

Era nochebuena, y la noche caía lluviosa, cientos de mujeres, hombres y niños con sus vestimentas indígenas se agolpaban en la española plaza de armas, cobijados bajo los soportales de arcos de medio punto de la época colonizadora.

A pocos metros, la magnífica catedral de Cusco, junto a los más lujosos hoteles de la ciudad, antiguas casonas de la nobleza española. Algunos voluntarios repartían bebidas calientes y desordenadamente se formaban filas para recibir alguna porción de alimento.


Daba vergüenza contemplar impotentes aquellos niños colgados de la espalda de sus madres.


La noche se hacía cada vez más gélida y las campanas anunciaban la misa del gallo.

Tendríamos que trabajar menos, viajar más y producir de forma inteligente, y así repartir el trabajo para cultivar la vida. Tendríamos que disfrutar más de los placeres naturales, admirar las montañas, gozar más del cuerpo y no temer al futuro porque éste no existe. Tendríamos que generar solidaridad y disfrutar de nuestro tiempo que tiene fecha de caducidad desde que nacemos…


Mendigar no es una forma de ganarse la vida, es una cruel humillación que debería ser erradicada en el S. XXI.

De momento nos quedaremos con las miradas sinceras llenas de dignidad de estos pueblos olvidados que no dudaron en invitarnos a visitar sus comunidades, nos quedaremos con la recompensa de pasar una nochebuena humana, lejos de las opulentas mesas y apartados de los sermones que predican caridad y poca justicia social.
“No se obtiene felicidad si no podemos limitar nuestros deseos y necesidades”.

Séneca


Desde Cusco en dirección a Pisac, Perú.
VIAJAMUNDEANDO

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17
dic
2013
3

Los espejimos de la felicidad, Ecuador.

Comenzamos la segunda parte de este viaje por tierras Sudaméricanas. En unos días abandonaremos el Ecuador para volar al SUR de Perú, adentrarnos en la cultura de este lugar andino y recorrer algunos de los caminos del Inca que nos llevarán a la Montaña Vieja, enclave conocido como “Machu Picchu” y demás restos arqueológicos.
Nos encontramos en la agradable Cuenca, al sur del país, la ciudad con más actividad cultural del Ecuador. Hemos terminado nuestro recorrido en bicicleta por las zonas más rurales y nos despedimos de Pablo y Adri y su proyecto Titiribici. Gracias por habernos hechos partícipes de tu ingenio y por estas experiencias inolvidables a pesar de tener concepciones diferentes a la hora de viajar…Suerte y buenos vientos.

Estas imágenes son de la última actuación en la escuela de primaria de la localidad de Echeandía.


Nuestro agradecimiento, una vez más, al cuerpo de bomberos de Echeandía, su cálida y sincera acogida la llevaremos en nuestras alforjas.

Se acercan las fiestas de Navidad, pero el espíritu navideño todavía no ha llegado por estos lares. La gente del extrarradio de las grandes ciudades, de las zonas del interior andino o la de las comunidades indígenas de la Amazonía bastante tienen con sobrevivir cada día, bastante tienen con adaptarse a un medio natural cada vez más alterado por el cambio climático, bastante tienen con padecer enfermedades víricas que se curan con una simple vacuna, en países del “primer mundo”.

Las personas estamos en la vida para ser amadas y las cosas fueron creadas para ser usadas. La razón por la que el mundo está en un caos es porque las cosas están siendo amadas y las personas están siendo usadas.En estos pasados días hemos tenido una de los grandes momentos de este viaje, el intento de ascensión al volcán más activo del mundo, el volcán Cotopaxi, a 5890 mts de altitud.
Habíamos tanteado con algunas montañas de los Alpes, Himalaya o Atlas en otros viajes, siempre habíamos admirado la belleza desde abajo y en esta ocasión nos disponíamos a afrontar nuestra primera alta montaña, después de todo el mes de aclimatación con la bicicleta.
En este primer intento de ascensión, no tuvimos suerte o mejor dicho preparación adecuada. Esa montaña nos maltrató, pudimos llegar a los 5200 mts, pero nos regaló grandes aprendizajes; el conocimiento de tus propios límites físicos y mentales, que un fracaso por mínimo que sea, debe ser entendido para que la próxima vez, lo intentemos con más inteligencia y sobre todo que VIVIR, merece la pena cuando intentas poner en práctica tus sueños por ridículos que sean para otros. Sentirte en ese gran macizo con luna llena en medio de la noche, nos atrapó para volver a intentarlo, para seguir amando la vida y la naturaleza y así evitar la manera de no quedarse anestesiado por el progreso material, todo lo demás, son espejismos de la felicidad.
Desde Cuenca, Ecuador en dirección al Cusco, Perú.
VIAJAMUNDEANDO

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