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4
feb
2013
0

Última entrevista en RNE “Viaje al centro de la noche”

Estamos recién llegados de Irán_Tierra de Paz y hablamos de nuestras experiencias viajeras con los amigos del programa “Viaje al centro de la noche”, presentado por Amaya Prieto.

Todas las anécdotas y nuevos destinos, a partir del minuto 17 de este enlace.

Ahora preparamos nuestro siguiente proyecto viajero, “ENCUENTRO ANDINO”, un viaje en bicicleta por el corazón de Sudamérica.

VIAJAMUNDEANDO

Clasificado en: HEMEROTECA
5
ene
2013
0

Golestán, tierra de rosas, Irán

 

Seguimos caminando por el país de las mil y una noches, pero precisamente no es Irán un lugar donde se excede en los colores. Las mujeres y los hombres van, en su mayoría, de riguroso negro y los pueblos tienen el color del desierto a excepción de las cúpulas y minaretes de las mezquitas. No hay babuchas doradas, ni turbantes que sorprendan, ni abalorios, ni lujos de vistosos colores de hilos de oro. Tan sólo las mujeres de las tribus nómadas que se ven en los bazares de Esfahan y Shiraz llevan indumentaria coloreada.

Nuestros días tomaron rumbo sur. En el sur, normalmente, encuentras un clima más agradable y gente dispuesta a compartir sus formas de vida. Hemos visitado la perla de Irán, Esfahan, donde nos hemos perdido en sus bazares y descubierto la comida sabsi (comida tradicional vegetariana de Irán).


En Esfahan hemos tenido una de las mejores experiencias con una familia local que nos abrió sus puertas de par en par para degustar exquisita comida persa, como el arroz con costra, pollo con dátiles, sopa de lentejas, crema de yogurth y pistachos y mucho té; sin preguntarnos de dónde veníamos o quiénes éramos…

Pero precisamente Irán no es de “color de rosas”, como escribe Ana Briongo en su libro “Negro sobre negro”, podríamos relacionar a este país con el color negro, porque negro es el petroleo de las reservas del golfo Pérsico, negro es el sofisticado caviar, y de este color es el chador de las mujeres o la contaminación de las grandes ciudades. Nosotros añadiríamos otros dos colores para definir Irán, el turquesa de las cúpulas de las mezquitas y cielos de oriente medio y el anaranjado color del azafrán y el de sus desiertos.


En Yazd, la ciudad más religiosoa del país, nos encontramos con Salman y Leili, una joven pareja que vive en un apartamento recién comprado a las afueras de la ciudad. Somos sus huéspedes y nos reciben con la mejor de sus sonrisas, nos sentimos como en casa…Nos hablan de sus expectativas, de lo que esperan en el futuro de su país, de los deseos de viajar a Europa y poder visitarnos en España pronto. Son traductores de inglés-farsi, cultos y su conversación es distendida y muy interesante. Preparamos nuestros días en la ciudad.

En Yazd puedes encontrar todo un laberinto de callejuelas y construcciones hechas de adobe que parten desde la mezquita de Jameh. Apenas hay turismo y transitamos solos por aquellos recovecos centenarios, nos cruzamos con algunos niños que se entretienen con cualquier cosas y un hombre con su burro cargado de aljorjas maltrechas nos saluda casi sin ganas- ¡Salam!.Nos detenemos en el relajante hotel Silk Route (Ruta de la Seda), todo un caravensarai para estirar el cuerpo en una especie de sofá a media altura lleno de cojines y alfombras baratas. Pedimos te con dátiles. Disfrutamos de nuestro tiempo en el patio principal del hotel mientras escuchamos la llamada del muecin.


Desde Yazd en dirección a Teherán

VIAJAMUNDEANDO

Tagged as: Irán
11
nov
2012
5

Irán, tierra de paz

“Los caminos del mundo son una escuela donde se templa el espíritu y se afianza la tolerancia”. Con este proverbio persa, comenzamos nuestra andadura por este país soñado, Irán, tierra de paz…

Queremos ver, este mundo con “nuestros propios ojos” y por fin, tras un largo vuelo con escala en Dubai, aterrizamos en Teherán, una urbe de unos 12 millones de habitantes. Nos preparábamos para salir de la terminal del aeropuerto internacional del Ayatollah Jomenei y sacar nuestras mejores armas para luchar por un buen precio a la hora de coger un taxi que nos llevara a Resalat Square, donde nos esperaba Nasim con su hermano.

Tras aprox. 1 hora de trayecto nos encontrábamos por fin en la acogedora casa de Nasim, recibiéndonos con lo mejor de este país, la hospitalidad persa. Cuantas veces estamos disfrutando de este lado suave, recogido, austero y respetuoso de la gente de Irán, donde el tiempo se detiene. Es la faceta dulce del islam, la que no sale en los periódicos.

Desde muchas partes de Teherán se puede divisar los montes nevados de Alborz y su pico más alto, el colosal Damavand. Teherán es una megápolis, con un tráfico denso pero sin llegar a ser caótico. Pronto tomaremos rumbo sur para visitar la bella Esfahan y la ciudad más islámica del país, la mística Yazd.

Algunas mujeres visten el chador, que es un trozo de tela negra del tamaño de una sábana con un lado recto, cuyo centro se coloca en la cabeza. El resto de mujeres usan el obligado pañuelo en la cabeza, el rusarí.

 

El islám inunda todo el país y los retratos de los grandes líderes de la revolución están colgados en todos los edificios públicos, carreteras y pequeños negocios.


En la ciudad de Ghom, fue donde Jomenei impartía sus enseñanzas antes de que el gobierno del Shah lo expulsara del país y donde se instaló a su regreso a Irán en 1979.

Las escuelas islámicas o madresés son económicamente independientes del Estado, de ahí su fuerza. Todavía hoy las madréses constituyen una oportunidad para los chicos de origen rural que tienen la disposición y la vocación requerida. Será el tiempo y su capacidad los que decidan si ese estudiante podra ser mullah o ayatollah en un futuro y dirigir los hilos de la República Islámica de Irán.


Es la primera vez que estamos utilizando la plataforma “Couchsurfing” para viajar. Al permanecer en casa de iraníes podemos entrar en contacto directo con las costumbres de un país tan distinto al nuestro, podemos intercambiar formas de vida, de creencias y por supuesto de compartir exquisita comida persa a base de arroz con azafrán y pistacho, brochetas asadas de pollo y cordero, ensaladas de yogurth, salsas de berenjenas o deliciosos guisos de lenteja, dátiles y especias…


En los próximos días viajaremos hacia el sur para visitar la bella Esfahan y su famosa plaza de Naqsh-e Yahán y seguir disfrutando de este gran país.


Desde Teherán en dirección a Esfahán

VIAJAMUNDEANDO

Tagged as: Irán
12
ago
2012
1

Landmannalaugar, paisajes de otro planeta, Islandia


Recuerden este nombre difícil, Landmannalaugar, un lugar situado en el interior de la isla y muy cerca del gran glaciar de Vatnajokull, que hace sentirte como si estuvieras en otro planeta. Los caprichos de la naturaleza han hecho que las montañas aparezcan teñidas de colores intensos, ocres, verdes y rojos.

Al principio este lugar, no entraban en nuestros planes, ya que la pista para llegar a las montañas de colores, era un auténtico desierto de arena volcánica, nada recomendable para dos bicicletas cargadas de alforjas. Pero tras cruzar la F35 ( desde el norte de la isla hasta las cataratas de Gulfoss) y disponer de tiempo suficiente, no nos lo pensamos dos veces y nos embarcamos para terminar este viaje en, sin duda, el sitio más especial de Islandia.

Tras cargar bien las mochilas de comida y combustible para usar la cocina, nos adentrábamos desde el famoso “Círculo Dorado”, aunque mejor dicho, lo podríamos llamar circulo turísitico; hasta el principio del Parque Nacional de Landmannalaugar. Habíamos calculado que si todo iba bien, solamente tendríamos que empujar las bicicletas los últimos 20 kms hasta llegar a nuestro destino, la arena y nuestras ruedas de 28″ no nos dejarían dar ni un solo pedal.

La primera jornada fue bien, hasta que cometimos un error de principiantes, colocar la tienda de campaña en lo alto de un paso en medio de un desierto volcánico. El viento y la arena no nos dejaron “soñar con los angelitos” y nuestros sacos amanecieron llenos de fina y oscura arena.


A medida que nos adentrábamos en el parque, el esfuerzo se nos olvidaba con la recompensa de este mágico lugar.
En todo momento el imponente Volcán Hekla, se encontraba a nuestra derecha. De nuevo las sensaciones nos embargaban, la satisfacción de llegar a los sitios por nuestros propios medios y de seguir el camino que te dicta el corazón.

Desde junio hasta finales de septiembre, el camino se puede transitar, después permanecerá cerrado por las fuertes nevadas. Un refugio de montaña, en funcionamiento desde 1951, tiene capacidad para 78 personas y cuenta con las comodidades básicas en Landmannalaugar.

Desde aquí se pueden realizar unos de los mejores trekking del mundo por su variedad paisajística. Nosotros recorrimos los alrededores de estos valles de colores, una mezcla de aguas termales y postales naturales nunca vistas por nosotros, definitivamente terminábamos nuestro viaje por Islandia con la mejor de las sensaciones…

Ahora tocar descansar en la capital Reijkiavik, y visitar diariamente las piscinas de aguas termales para relajar músculos, dar paseos por la concurrida calle comercial de Laugavegur y tomar un café en los elegantes rincones que ofrece la ciudad.

Islandia, absolutamente, nos ha conquistado.

Desde Reijkiavik en dirección a Madrid

VIAJAMUNDEANDO

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6
ago
2012
2

Un paseo por las Tierras Altas, Islandia


3 días y 2 noches hemos empleado en cruzar la pista F35, un recorrido por las tierras altas de Islandia de poco más 150 kms. El trazado de la pista de grava se convertía en un auténtico desierto de piedras, no apta para nuestros vehículos de dos ruedas sin 4X4 y que nos obligaba en numerosas ocasiones a empujarla, eso si, en medio de un paisaje que sobrecogía.

El primer día, y tras abandonar la carretera principal, el tiempo no nos acompañó por la bajada brusca de las temperaturas y la espesa niebla que hacía el camino más enigmático. Nos adentrábamos hacia el interior de Islandia, la poca visibilidad y una tierra pedregosa, nos impedía poner la tienda para descansar de la primera jornada. Tras consultar nuestro GPS y tomar algo caliente, decidimos avanzar hasta el primer refugio, ya que la luz jugaba de nuestra parte, nunca se haría de noche…

Una cortina de agua apareció en los últimos kms, calculábamos que quedaría poco para lo que creíamos que era un alojamiento de montañeros, era una sensación extraña caminar por aquella inmensidad sin ver en realidad nada. Un cartel con giro a la derecha nos indicaba que restaba 1 km para Afangi. Al llegar, cual fue nuestra sorpresa que allí dentro había todo un remanso de paz, ideal para descansar después de un largo día de pedales; un baño de agua caliente y una cama con calefacción nos hacía las personas más afortunadas del mundo…
Habíamos decidido que si el tiempo continuaba así, nos quedaríamos en el refugio, ya que cruzar la F35 y perderse las vistas de los glaciares Langjokull y Hofsjokull, no era una buena opción.
A la mañana siguiente en contra de nuestras previsiones, el sol aparecía radiante y tras asomarnos por la ventana, nos dimos prisa para preparar las bicis y emprender la segunda jornada llenos de energía.

Lo que no habíamos calculado que el camino de grava, pronto se convertiría en un “camino de cabras” y no nos quedó otra que dar un paseo por las Tierras Altas durante varios kms…

El paisaje era de altiplano y nos recordaba mucho a las tierras tibetanas, nos lo tomamos con calma ante la imposibilidad de dar un solo pedal, además llevábamos comida para unos 4 días y siempre nos podrían socorrer los vehículos 4X4 que pasaban por allí, NO PROBLEM, ALL RIGHT¡¡¡, les decíamos a algunos que pasaban.

A ambos lados de la pista, los imponentes glaciares y nosotros alternando la bici con el trekking forzoso. En uno de los trayectos subidos en la bicicleta, cuando parecía que el terreno se allanaba, por decir algo, nos dimos cuenta que el GPS había desaparecido en unos de los saltos al bajar una pequeña pendiente, en seguida retrocedimos, ahora con el viento en contra, para intentar buscarlo, no podía estar muy lejos. Unos tres jeeps se acercaban en nuestro sentido, les paramos y les preguntamos que si habían visto un pequeño aparatito en medio de un mar de piedras, ¡vaya pregunta la nuestra!, la respuesta fue obviamente no. Seguimos unos kms más allá, cada vez con menos esperanza de encontrarlo, cuando en la mitad de la nada apareció nuestro Garmin GPS, tras la primera alegría nos dimos cuenta que los 4X4 que acababan de pasar lo había aplastado con sus gigantes ruedas, ¿cómo iban a verlo si pasaron por encima?, nuestro GPS había muerto…

Nos preparábamos para lo mejor después de esta singular travesía, la llegada a la cascada de Gulfoss y la zona de los geiser. Apareció de nuevo la carretera asfaltada, nos quedaban unos 10 kms para llegar a una de las atracciones turísticas más densamente pobladas del país, el llamado Círculo Dorado que engloba los famosos geiser, la cascada de Gulfoss y Thingervill (sede original del primer parlamento de Islandia).

Y por último, la famosa cascada de Gulfoss, el sol se abrió con fuerza para que contempláramos las enormes cascadas de agua y el colorido arco iris…

Desde Gulfoss en dirección a Arnes.
VIAJAMUNDEANDO

Tagged as: Islandia