jul
20124
Un mar de fuego, Islandia
Es curioso que esta isla rodeada completamente por los Océanos Ártico y Atlántico y cubierta de hielo y nieve en su temporada invernal, guarde bajo sus entrañas todo un mar de fuego de lava volcánica a punto de estallar…
Nos encontramos en el norte de Islandia, en la zona volcánica, un lugar donde el subsuelo se siente por la cantidad de ebulliciones en forma de vapor de agua, y sobre todo se huele, por su característico olor a ácido sulfúrico. Es como si pareciera que están cociendo en una caldera una buena cantidad de huevos podridos. El paisaje es lunar, la tierra sulfurosa color anaranjada se expande a su antojo por los valles y nosotros cruzamos tímidamente con nuestra bicicleta cada día más enamorados de esta tierra llena de vida.
El buen tiempo de los últimos días, nos ha hecho avanzar considerablemente, encontrándonos tan sólo a unos 400 kms de la capital, Reijkiavik. Tras visitar la imponente cascada de Detifoss, la que aporta mayor caudal de agua de todo el país, tomamos dirección al Lago Myvatn para admirar la zona de volcanes y pseudocráteres. Siguiendo por la carretera principal de Islandia, la famosa Ring Road y tras cruzar los primeros puertos de montaña y paisajes acantilados, nos dimos de bruces con la cascada de agua de Godafoss. Si Detifoss brilla por su espectacularidad, ésta otra, es simplemente la más majestuosa por sus elegantes rápidos de agua cristalina.
Seguimos dudando a la hora de instalar nuestra tienda, cada lugar es único para pasar la noche, aunque en los últimos días hemos descubierto que pernoctar en las granjas de las zonas rurales es otra buena opción, ya que por una pequeña cantidad de dinero, puedes tomar un baño caliente y cocinar rodeados de campos de heno y ovejas que pastan a su antojo.
Nuestros días en la ordenada Akureyri, la segunda ciudad más grande del país, han sido relajantes. Nuestros músculos han podido descansar tras la visita a las piscinas de agua caliente situadas al aire libre, todo un baño termal poniendo el cuerpo y la mente a diferentes temperaturas.
En los próximos días, abandonaremos la carretera principal de la isla, para adentrarnos durante tres días por la pista F35 en dirección a Gulfoss. Ahora toca poner a punto nuestros vehículos y aprovisionarnos de comida suficiente para esta travesía que cruzar dos glaciares y un mar de lava negra.
En los próximos días, será tiempo de descubrir nuevos caminos…
Desde Varmahlid en dirección a Gulfoss
VIAJAMUNDEANDO
jul
20122
Filípides no era griego, Islandia
Y al final la lluvia…Como era de esperar, hemos comenzado a sentir el rudo clima de esta isla singular en forma de fuertes vientos y persistente lluvia que hace aún más enigmático nuestro recorrido por Islandia.
Cuando el cielo está completamente cerrado y te adentras por caminos en medio de grandes montañas llenas de vida y de glaciares perpetuos, uno tiene la sensación de adentrarse en el mundo del “Señor de los Anillos” o que emprendes el “Viaje al centro de la Tierra” de Julio Verne. Definitivamente, Islandia es un país único…
Hemos viajado en estos días por la carretera que rodea en sentido sur, el glaciar más grande y extenso de Europa, el Glaciar Vatnajokull. Desde que salimos del parque Nacional de Skatafell, en sentido a Hofn, hemos rodado unos 150 kms con las mejores vistas de este gigante de hielo.
Las lenguas glaciares rebosan su hielo puro para desembocar en el Océano Atlántico, que lo tenemos en todo momento a nuestra derecha.
Sabíamos que íbamos a tardar varios días en llegar a la próxima ciudad de Hofn, las increíbles vistas glaciares no nos iban a dejar avanzar y cualquier lugar para poner la tienda era de postal.
Y al final la luz…Tan sólo esperábamos que el cielo se abriera por unas horas para contemplar el reflejo del agua, el azul de los grandes monumentos de hielo y las montañas nevadas al fondo de Vatnajokull.
Llegamos a Jokusarlon, lugar donde se une el Atlántico con la laguna de icebergs. Las focas marinas jugueteaban con las fuertes corrientes y se dejaban ver alrededor de los bloques de hielo. Pusimos nuestra tienda de campaña en lo alto de una pequeña colina para obtener las mejores vistas de la laguna helada, pequeños trozos de hielo llegaban a nuestra orilla y los derretíamos para obtener agua con nuestra cocina de gas-oil, no podíamos beber agua más pura.
La temperatura era perfecta y el sol nos había regalado unas horas de luz nítida en aquel lugar privilegiado, estábamos solos en el mejor lugar del mundo y nos sentíamos felices…
Las horas pasaban con aquella luz mágica y sencillamente nos sentamos a disfrutar de aquella estampa natural después de la cena. Eran las 12 de la noche y el anaranajado sol no quería ir a dormir a otras latitudes…
Pero como toda cara tiene su cruz y contestando a algunos amigos que nos han escrito pidiendo que también contemos la parte menos agradable de nuestros viajes, ahí va la crónica del día siguiente.
La previsión del tiempo aconsejaba a los campistas, aventureros y demás personas de espíritu libre que buscaran un lugar donde resguardarse de las tormentas y fuertes rachas de viento que podían alcanzar los 70 kms/h. No nos quedaba otra opción que pedalear hasta Hofn, el pueblo más cercano que distaba a 90 kms de donde nos encontrábamos.
Si la tarde anterior disfrutábamos de un tiempo apaciblemente fresco, la mañana siguiente era completamente diferente. Nuestra tienda parecía que de un momento a otro iba a salir volando con nosotros dentro, la lluvia no tardaría en aparecer.
Recogimos el campamento como pudimos, sabíamos que nos esperaba un día duro pero estábamos con la moral por las nubes, nunca mejor dicho.
Los primeros kms fueron una lucha constante con el viento que venía de frente, apenas podíamos llegar a los 12 kms/h. Pronto entraría en escena, sobre el km 15, la otra protagonista, la lluvia que no nos abandonó hasta el final del día. Estábamos a merced del viento que nos zarandeaba a su antojo. Los coches pasaban a través de la espesa niebla y algunos se compadecían al vernos combatir en una lucha desigual con la climatología; otros bajaban la ventanilla tímidamente y nos hacía una foto con alguna cámara ultracompacta e impermeable, nosotros saludábamos con un esforzado OK, levantando el dedo pulgar de la mano.
Pasaban los kms y aún vino lo peor, una esperada racha de viento nos hizo perder el control de la bicicleta y nos tiró a la cuneta como insignificantes pusilánimes, golpe en codo y costilla que para tranquilidad de todos no alcanzó grandes problemas. Un coche se detuvo al presenciar nuestro vuelo y caída libre y se brindó para llevarnos a Hofn. En una muestra de orgullo y mucha sin razón, sacamos el Filípides que todos llevamos dentro; así que nos montamos nuevamente en las “todopoderosas” empapados hasta los huesos y tras comprobar que no teníamos lesiones, llegamos al atardecer a nuestro destino.
Definitivamente, Filípides no era griego…
Desde Hofn en dirección a Egilsstadir.
VIAJAMUNDEANDO
jul
20125
Entre dos glaciares, Islandia
A pesar de la fama de frío polar que tiene Islandia y las intermitentes lluvias, incluso en verano, estamos disfrutando de días soleados, sorteando la lluvia no sabemos por cuanto tiempo más.
Hemos dejado por unos días la carretera Ring Road que circunvala la isla, para visitar Posmork, una zona en el interior situada entre los glaciares Myrdaljokull y Eyjafjallajökull, desde donde comienzan numerosas rutas de trekking que te permiten obtener unas vistas panorámicas impresionantes.
La ruta más famosa de la zona, es al valle de Landmannalaugar a 50 kms de Posmork durante la cuál se pueden ver diferentes ecosistemas glaciares, volcánicos, desiertos…
Seguimos pedaleando por esta singular isla donde el agua de los deshielos de los glaciares forman espectaculares cataratas.
Mañana, y para seguir entre paisajes helados, nos acercamos al glaciar más grande de Europa, el Vatnajokull, con una superficie similar a dos Islas de Mallorca. Cruzaremos numerosos puentes construidos no hace mucho tiempo para salvar las decenas de ríos que descienden del corazón del glaciar.
Cuando escuchas estas historias de volcanes y erupciones, cuando el agua que sale de la ducha huele a azufre, uno piensa en Islandia como en una olla expres que en cualquier momento puede estallar.
Hoy acampamos en la pequeña localidad de Vik situada debajo del Glaciar Mýrdalsjökull, que a su vez está encima del activo Volcán Katla. Si algún día este volcán entrara en erupción se producirían grandes inundaciones que destruirían completamente la ciudad de Vik y sus alrededores. En Vik hemos podido contemplar el arco natural de roca formado por lava solidificada y las playas de arenas negras que se extienden a lo largo de la costa. Las columnas de basalto se levantaban orgullosas en el mar.
Está permitida la acampada libre en todo el territorio nacional, por lo que es un privilegio, elegir cada noche tu lugar de descanso cerca de algún elemento natural que te ayudan a conciliar el sueño…
Desde Vik en dirección al Parque Nacional Skaftafell.
VIAJAMUNDEANDO
jul
20123
Tierra de Hielo y Fuego, Islandia
Nada más salir del avión, uno tiene la sensación de estar en un lugar dominado completamente por la naturaleza, estaremos a su antojo en los próximos días por esta tierra de hielo y fuego, siendo el viento nuestro mejor y peor aliado a la hora de pedalear por este territorio inhóspito y misterioso como es Islandia.
Resulta curioso como los islandenses cuidan hasta límites insospechados sus costumbres más ancestrales. Cuando consigues un mapa en cualquier centro de información, a uno le sorprende las indicaciones que hay por todo el país de apariciones de trolls, elfos y zonas de fantasmas; ya decíamos nosotros que por la mañana nuestras bicis aparecen desajustadas y en un lugar diferente de donde las dejamos…
Hemos comenzado nuestro viaje por el sur de la isla desde Keflavik en dirección al glaciar de nombre impronunciable Myrdalsjokull. Islandia es un paraiso para viajar en bicicleta, menos cuando el viento se pone delante y sopla con fuerza, obligándote a detener la velocidad como si estuvieras subiendo un puerto de montaña.
Nos hemos propuesto dormir todo las noches a la luz del sol (por estas fechas el sol nunca se pone, dejando al atardecer una luz dorada perfecta para la fotografía), la acampada libre está permitida en todo el territorio y es un placer ubicar el campamento al final de la tarde en una verdadera estampa natural, rodeados de un paisaje lunar sorprendente.
Islandia se reconoce por sus paisajes lunares y una superficie cubierta de basalto esculpida a su antojo, por la tradición de las sagas (leyendas e historias de sus antepasados), por ser una tierra jóven, llena de volcanes activos y lugares naturales que enamoran al visitante, por el desarrollo nórdico más absoluto que convierten a este país, con excepción de la climatología, en uno de los que tienen mayor calidad de vida en términos absolutos.
Durante los primeros días, fuimos a comprar a un supermercado con nuestras bicicletas. El chico del supermercado nos miraba desde la ventana, éramos sus únicos clientes en la tranquila tarde de Keflavik. Nos disponíamos a atar nuestras bicicletas, cuando observamos que el chico de ojos azules y pelo rubio, esbozaba una sonrisa y se encogía de hombros.
- No hace falta poner el candado en las bicis, aquí no ha habido un robo desde 1984, nos decía en un perfecto inglés. Islandia es un país pequeño y aquí nos conocemos todos, podéis estar tranquilos.
Enseguida nos miramos y nos sentimos sonrojados.
Es un verdadero placer viajar por un país donde la probabilidad de sufrir un robo es mucho menor que ver la erupción de un volcán en estado puro.
Desde Selfoss en dirección a Hella, ISLANDIA.
VIAJAMUNDEANDO




























































Entendámonos, no es éste el relato de dos viajeros aventureros en busca de sensaciones vitales. VIAJAMUNDEANDO es una bitácora sobre el placer de viajar, sobre el aprendizaje de otras realidades, otras culturas, nuevos paisajes...
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